
Vejer de la Frontera. Una mañana de verano. La calle se quedó extrañamente vacía y este gato posó para mí, perfectamente cuadrado al más puro estilo egipcio. Me observó varias veces sin darme importancia y se puso a lo suyo: mirar. Así son los gatos.
Cada vez que vuelvo a ver esta foto me pregunto qué miraba el gato. Acaso sabía que se acercaba la hora de comer y esperaba ansioso la señal acostumbrada desde el balcón. O había oído el ronroneo lejano de esa gatita tan elegante que vivía en la casa de al lado y hacía sonar su cascabel cuando él estaba cerca. O, quizá, se había perdido contando y no sabía muy bien cuántas vidas le quedaban y tuvo que rehacer la cuenta. Lo más seguro, es que sólo mirara por mirar: el cielo, la luz de la mañana, la tranquilidad de su calle, los ríos de la luna. Hay tanto mundo para ver.
El caso es que se me viene a la memoria esa hermosa canción que cantaba Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's, 1961) mientras George Peppard la miraba desde arriba. Allí, por cierto, también había un gato.
Moon River
Moon River, wider than a mile,
I'm crossing you in style some day
Oh, dream maker, you heartbreaker,
Where ever you're goin'
I'm goin' your way.
Two drifters off to see the world,
There's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end,
Waitin' 'round the bend,
My Huckleberry friend, Moon River and me.
YouTube | Moon River (Blake Edwards, 1961)