Arte poética
A Vicente Aleixandre
La nostalgia del sol en los terrados,
en el muro color paloma de cemento
—sin embargo tan vívido— y el frío
repentino que casi sobrecoge.
La dulzura, el calor de los labios a solas
en medio de la calle familiar
igual que un gran salón, donde acudieran
multitudes lejanas como seres queridos.
Y sobre todo el vértigo del tiempo,
el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
mientras arriba sobrenadan promesas
que desmayan, lo mismo que si espumas.
Es sin duda el momento de pensar
que el hecho de estar vivo exige algo,
acaso heroicidades —o basta, simplemente,
alguna humilde cosa común
cuya corteza de materia terrestre
tratar entre los dedos, con un poco de fe?
Palabras, por ejemplo.
Palabras de familia gastadas tibiamente.
Jaime Gil de Biedma | Compañeros de viaje, 1959
viernes, 25 de septiembre de 2015
El hecho de estar vivo exige algo
miércoles, 1 de julio de 2015
Fantasmas artificiales
Sentí repudio, casi asco, por esa gente y su incansable actividad repetida. Aparecieron muchas veces, arriba, en los bordes. Estar en una isla habitada por fantasmas artificiales era la más insoportable de las pesadillas; estar enamorado de una de esas imágenes era peor que estar enamorado de un fantasma (tal vez siempre hemos querido que la persona amada tenga una existencia de fantasma).
Adolfo Bioy Casares | La invención de Morel, 1940
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Ecos,
Otras vidas
domingo, 31 de mayo de 2015
Atardecer de mayo
Camille Pissarro | Le petit pont, Pontoise, 1875
Atardecer de mayo. En algún lugar del bosque se entreabren las puertas doradas del verano.
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El paso de los días
lunes, 4 de mayo de 2015
Cartas de amor
Las cartas de amor son una relación con fantasmas. Los besos escritos no llegan a destino. Son bebidos por fantasmas durante el trayecto.
De una carta (de amor) de Franz Kafka a Milena
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Besos de papel,
Ecos
domingo, 19 de abril de 2015
jueves, 2 de abril de 2015
Changes
Somos reacios a reconocer los cambios. Creemos vivir en un presente sólido, decorado con pequeños gestos cotidianos que marcan nuestro territorio, nuestra manera de estar en el mundo. Cada día la misma emisora a la misma hora, el mismo despertar, los mismos saludos a las mismas personas, nuestras mismas señales de afecto. Algunos lo llaman rutina. Desde ella construimos lo que creemos ser y desde ella recordamos. Pero el presente no existe, ni el pasado: lo reinventamos a cada instante. Nuestra memoria es un ir y venir permanente para construir y dar sentido a lo que no lo tiene, pues nunca existió de ese modo. La infancia es el espacio que hemos creado para imaginarnos en otro tiempo en que no éramos aún nosotros. Vivimos en el cambio y somos el cambio. Y, sin embargo, cuánto nos cuesta cambiar.
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El paso de los días
lunes, 2 de marzo de 2015
Galaxias en sus ojos
Los árboles pautan el silencio
y las nubes apenas enturbian
el azul cansado de marzo.
Entre ellos, la palanca de cambios
y los años. Cada curva
guarda memoria de otras
curvas ya olvidadas.
La blusa amarilla, entreabierta,
primaveral, se deja acariciar
por la ventanilla de un viejo Peugeot.
Pezones rebeldes y encontradizos.
Un mapa manchado de café y besos
dirige sus pasos
hacia ese lugar incierto
en que ya no importa
el destino, si acaso el nombre de un hotel
lejano y apenas recordado.
Los árboles pasan en silencio.
Vio galaxias en sus ojos
adormecidos por el sol de la tarde,
mientras la música, aquella voz antigua,
muslos y caricias,
los lleva ahora por otros caminos.
Pasan árboles y pensamientos
y más árboles y palabras recordadas.
Y ahora las galaxias le parecen
el agujero negro del que ya nunca
podrán salir.
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Construcciones fugaces
domingo, 8 de febrero de 2015
Nosferatu
Vaya por delante que Nosferatu (F. W. Murnau, 1922) es una película que me gusta mucho. Así que, cuando encontré por azar este libro entre los estantes de la Biblioteca Pública (sí, siguen existiendo), no pude resistir la tentación de cogerlo y admirar la enorme cantidad de material adicional que incluye. Esta monografía de Luciano Berriatúa, auténtico especialista en la materia y autor de la mejor restauración del film hasta la fecha, forma parte de una de las últimas ediciones de la película, la de 2006, que también acompaña al libro en forma de dos DVD, uno con la copia restaurada y otro con extras.
Berriatúa documenta exhaustivamente el proceso de producción, filmación y restauración de Nosferatu. Es sorprendente la cantidad de fotografías y documentos originales que reproduce el libro, desde fotos fijas publicitarias a recortes de prensa, fragmentos del guion anotado, carteles o minuciosas localizaciones de los escenarios reales tal y como se conservan en la actualidad. Un trabajo ingente. Todo ello está enmarcado en la idea que da título al libro, tomada de la misma presentación de la película en 1922: la de Nosferatu como una película producida por una logia oculista para divulgar sus ideas. Para ello se creó una productora específica, Prana Film, que acabó quebrando. También en este sentido la documentación aportada es muy amplia, aunque a mí me interesa menos.
Hay que tener en cuenta que la historia de la película es azarosa, pues se trata de una versión de Drácula (1897) de Bram Stoker, novela cuyos derechos no tenía la productora, por lo que se vieron obligados a hacer algunos cambios en los nombres de los personajes para disimular la evidente ilegalidad. Eso hizo que Florence Stoker, su viuda, una vez enterada por una carta anónima, persiguiera judicialmente (con bastante éxito) cualquier copia existente. Pocas sobrevivieron en condiciones. Por suerte para los cinéfilos, alguna, que ya estaba en el extranjero, escapó al tiempo y a la quema.
Lo mejor que me ha deparado la lectura del libro ha sido sin duda el interesantísimo material gráfico aportado. He echado en falta, en cambio, una mayor atención a la propia película en sí. Quiero decir: que se queda en lo exterior y (casi) nunca se recrea en el análisis de las hermosas imágenes de Murnau. Y a mí eso me hubiera gustado, aunque, por supuesto, soy consciente de que no era esa la intención del autor.
Un libro muy recomendable para los amantes del cine mudo (en especial de la obra de Murnau y del Expresionismo alemán) y para cualquier lector interesado en estudiar los orígenes del tema vampírico en el cine. Todavía hoy sigue produciendo escalofríos la estilizada sombra de Nosferatu (Drácula) subiendo la escalera para visitar a Ellen (Mina) o su primera aparición entre las penumbras del doble arco del castillo. El origen de toda una mitología del terror.
Nosferatu: Un film erótico-ocultista-espiritista-metafísico
Luciano Berriatúa
Divisa Ediciones, Madrid, 2009, 1ª edición, 318 pp.
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Cine,
Diario de lecturas
domingo, 18 de enero de 2015
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